DUNKLEOSTEUS


El mayor y mejor representante de los peces acorazados del Devónico (de 416 a 360 millones de años) era este monstruo marino que, desde las profundidades de los océanos prehistóricos y oscuros, ascendía para situarse en la cima de la cadena trófica, para ser el superdepredador de esta época de la prehistórica.

Se le llamó Dunkleosteus.

Su nombre viene a significar "con coraza de hueso"...

 Medía cerca de 10 metros de largo (como una Orca) y llegaba a pesar  4 toneladas. Cuando apareció este monstruo, los animales más grandes, los superdepredadores, eran "grandes artrópodos de unos 2 o 3 metros de largo (como el Pterygotus y el Jaekelopterus rhenaniae). Claro, con estas medidas nada podían hacer contra el Dunkleosteus y menos aun frente a su poderosa mordida que era capaz de triturar, romper los fuertes caparazones para llegar a su carne.

Su mordedura se ha considerado como una de las más potentes que jamás han existido, rivalizando con grandes saurios como el T.Rex. Después de analizar la anatomía  de realizar pruebas a escala, se piensa que la fuerza de presión por cm2 era de 5000 kg.  Una barbaridad comparada con nuestra mordedura que apenas supera los 10 kg por cm2. (Otros ejemplos serían las mordeduras de la Hiena con 80 kg/cm2, tiburón con 250 kg/cm2, un cocodrilo marino con 1700 kg/cm2 y T.Rex con 4000kg/cm2). Para ejercer esta gran presión sobre una zona puntual necesitaba de dientes lo bastante resistenes para no romperse. Así que la evolución les concedió unos dientes que no eran como los nuestros. Más bien, eran unas placas oseas envueltas en una gruesa capa esmaltada. Así que no solo comía desafortunados artrópodos o peces como primitivos tiburones, sino todo aquello que quisieran, incluso animales con conchas duras como algunos moluscos.

Una curiosidad: Antes la potencia de presión de la mordedura, la capacidad de triturar hueso y conchas, los expertos piensan que este animal prehistórico fue el que más ruido hacía mientras comía.

Pero no solo eso, hay que tener en cuenta que, aunque un artrópodo gigante fuera capaz de revolverse e intentar clavar las pinzas para defenderse, acabaría siendo un intento inútil frente a una coraza osea de más de 5 cm de grosor que protegía al Dunkleosteus. Una coraza que, a este prehistórico vertebrado, le hacía pesado y quizá un poco lento.

Hace 360 millones de años desapareció, pero aun no se sabe muy bien por qué.



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