León cavernario americano vs Dientes de sable.


Al final me he decantado por el título más llamativo, pero mi intención era titular a esta entrada : "León cavernario, Dientes de sable e Istmo de Panamá"... por ser este último otro elemento que cambiaría la configuración de estos superdepredadores que habitaron el norte y el sur de América. Me explicaré.

Veamos, para entrar en este apasionante combate evolutivo, hay que tener en cuenta dos cosas:

1º- Actualmente, el felino más grande es el Tigre Siberiano... con unos 105 cm de altura hasta la cruz y 220 kg.

2º- Que Sudamérica y Norteamérica se encontraban incomunicadas, separadas por el océano, y vivían especies diferentes en cada uno de los continentes antiguos.

Cuando en un mismo lugar y en un mismo tiempo coinciden dos especies similares, con características similares, pesos parecidos y presas comunes, una de las dos especies suele tomar la delantera y verse favorecida respecto a la otra. La especie "perdedora" o desaparece o debe buscar otro tipo de presas en otros nichos ecológicos que no son explotados por la especie "ganadora". Esto, a lo largo de los años puede favorecer que se produzcan cambios morfológicos en la especie "perdedora" y que entonces, las dos especies dejen de ser rivales directos para especializarse cada uno en su campo.


Pues bien, este rollo os lo tenía que contar para que entendáis mejor lo que sucedió entre estas dos especies: León cavernario (Panthera leo atrox ) y el Tigre dientes de sable (Similodon).

Durante el Pleistoceno, existieron estas dos especies.  El León cavernario era el rey. Era el listo, poderoso, con una fuerte mordedura y podríamos decir que era EL superpredador. Pesaba unos 360 kg y ningún otro animal, como lobos, osos u otro félido era capaz de hacerle sombra. De hecho, en su nombre podemos apreciar el sentimiento que despertó en sus descubridores, atrox significa temible.

Luego tenemos el segundón, era el Tigre diente de Sable (Smilodón fatalis), no es que fuera pequeño. Era bastante grande y bastante robusto, quizá un poco menos inteligente y con una vida menos sociable. Pesaba unos 280 kg, así que podríamos decir que pesaba lo mismo que un tigre siberiano con sobrepeso... pero eso en la naturaleza no existe.

El León cavernario pesaba 1/4 parte más que el dientes de sable. Y ese peso, junto con otras características, mantenía a raya el potencial del Diente de sable. Sería como el león africano y el leopardo. El diente de sable (como el leopardo) tuvo que conformarse con presas más pequeñas, con robarlas a otros depredadores y con tener cuidado de que no se las robaran y en definitiva... se conformó con estar a la sombra del gran León Cavernario.... Pero esto no duró siempre... el Dientes de sable tuvo su oportunidad y la aprovechó.

A mediados del Pleistoceno y en un proceso que duró cientos de años, el norte de América se unió con el sur , formando lo que se conoce hoy como el Istmo de Panamá. Este acontecimiento es uno de los más importantes, geológicamente hablando, de los que han ocurrido en los últimos 60 millones de años. Varió el clima mundial y dejó paso a la fauna del norte al sur y al revés, se llama el Gran Intercambio Americano.

El primero en pasar fue el Smilodón fatalis. Con el tiempo y gracias a la falta de superpredadores (se piensa) evolucionó una nueva especie llamada Smilodón populator, una especie destinada a asentarse en la cúspide de la pirámide alimenticia, un bicho prehistórico de 450 kg, más robusto y más grande que, no solo su pariente el Smilodón fatalis, sino también que su "opresor" del norte, el León Cavernario de América del Norte.

Las dos especies mantuvieron sus reinados hasta hace pocos miles de años, posiblemente nuestros antepasados se encontraron con ellos, y algunos murieron por enfrentamientos con estos poderosos animales: El León cavernario en el norte y el Dientes de sable en el sur.

Y eso es todo... bueno no, en América del sur, el super Tigre dientes de Sable destronó al dientes de sable marsupial Thylacosmilus ... pero eso ya es otra historia.

2 comentarios:

  1. Magnífico, menudo peligro para los humanos el compartir hábitat con semejante fiera.

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    1. La verdad, el peligro fue para ellos.

      Bienvenido ..... y gracias por comentar

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